El secretario general de Feduba, Pablo Perazzi, dijo que la resolución firmada por las federaciones “tiene poco de negociación y como paritaria es una parodia”. “Podríamos haber forzado al gobierno a dar el aumento por decreto”, declaró en Radio 750.

Algunos sectores del sindicalismo universitario ya desconfiaban del acuerdo presentado por el gobierno el miércoles pasado, un gobierno que tiene por costumbre incumplir negociaciones y fama de no dar el brazo a torcer. Pero finalmente la votación se inclinó a favor de firmar el aumento a pesar de que no representa ni la mitad de lo que pedía la Ley de Financiamiento Universitario.

En las últimas horas, el amparo judicial que presentó la comunidad educativa ante la Corte Suprema para que el Ejecutivo cumpla la Ley quedó en la nada.

“Era cantado que alguna trampa había porque hasta 24 horas antes de la firma paritaria no había ni siquiera un borrador”, dijo el secretario general de la FEDUBA (Sindicato de Docentes de la Universidad de Buenos Aires), Pablo Perazzi, en Radio 750.

El único ofrecimiento que hizo el gobierno nacional fue de apenas un 21,3 por ciento de aumento, a cobrar con el sueldo de mayo en julio, y un 3 por ciento sobre el sueldo de septiembre, a cobrar en octubre. La ley estipulaba un aumento del 54 por ciento. “De negociación tuvo poco y como paritaria es una parodia”, sentenció el dirigente sindical.

La posición de Feduba fue que la comunidad educativa, en vistas de otras negociaciones con el oficialismo, no podía confiar en el gobierno y, por tanto, no debía firmar el ofrecimiento escueto que presentó el Ejecutivo la semana pasada. Así lo manifestaron más del 80 por ciento de los afiliados a través de la consulta previa.

Más aún, discutían que la estrategia debía ser forzar a que el gobierno dé el aumento por decreto (como ya hizo otras veces) porque, después de cuatro marchas universitarias históricas, un sinnúmero de clases públicas, semaforazos y diversas manifestaciones solidarias con la educación superior, quien tenía que hacer concesiones era el gobierno, no las federaciones.

“Y llegamos a una firma donde estaba prácticamente todo cocinado, esto se venía hablando veinte días antes, el gobierno dijo: ‘Hay esta plata, si quieren bien y si no, bueno’. No se negoció nada”, cuestionó Perazzi en Escuchá Página|12. “No podemos avalar políticamente esto”.

Pero la posición mayoritaria entre los nucleados en la Conadu fue acordar y levantar además las medidas de fuerza para comenzar a negociar. Por su parte, los gremios nucleados en la Conadu Histórica continuarán con las medidas de fuerza esta semana.

Inmediatamente, después de la firma, el procurador del Tesoro de la Nación, Sebastián Amerio, incorporó el acta firmada el miércoles pasado a la acción judicial del Ejecutivo contra el amparo del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN).

“Eso significa que la cuestión del amparo entra en una especie de limbo porque la Corte observa que las partes empezaron a negociar y en el acta paritaria no aparece en ningún lugar la Ley de Financiamiento Universitario”, explicó el secretario general de Feduba. “Entonces no va a fallar sobre la cuestión de fondo o lo puede dilatar indefinidamente. Esto es una pésima señal”.
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